26 may 2014

El funeral

¡Buenas tardes! Hoy os traigo un relato. ¿No os lo esperabais un Lunes, verdad? Pero aquí está. Forma parte del ejercicio del mes de Adictos a la Escritura. Este mes había que escribir algo inverosímil, con un deux ex machina de por medio si podía ser. La idea original que tenía era escribir otra cosa, pero me vino la inspiración y salió esto, así que he respetado a las musas, no sea que luego se enfaden. Sin embargo no estoy seguro de haber respetado muy bien las bases del ejercicio, porque dada su naturaleza era algo complicado de explicar y también de entender, mas yo espero que sí.

Como no sé si voy a escribir algo más para esta semana (confío en que sí, pero ando muy liado estos días), voy a comentar que este Viernes comienza la feria del libro de Madrid (España). Yo voy andar por allí el Sábado por la tarde después del trabajo, si alguien más piensa ir que me avise y nos vemos. Y ya está, eso es todo, así que ahora os dejo el relato. Como siempre, espero que os guste.

El funeral

Se habían congregado en la oscura sala, alrededor ataúd, para dar el último adiós a su ser tan querido. No había muerto de la manera más honrosa, pero aun así le tenían cierta estima. Las nueve personas se maravillaban del buen trabajo del tanapractor, un tipo llamado Ramón a punto de jubilarse. Había logrado que los pelos no continuasen erizados tras la mortal sacudida eléctrica. Elucubraban si había usado gomina, o simplemente agua. El abuelo, calvo como todos sus ancestros, estaba indignado porque decía que le habían puesto una peluca.

—¡Es una peluca! ¡Siempre hemos lucido orgullosos nuestra alopecia! ¡Me prometió que no usaría peluca! ¡Y ahora la lleva pegada!

22 may 2014

Riley Braveheart


Ya es Jueves, y esta semana sí que traigo relato, sin retrasos. Tenía planificado otro, pero me apetecía escribir algo de un tono más agradable, así que he decidido cambiar la historia. Espero que os guste.

Si alguno cree que me he olvidado de la continuación de Isabel y Gálivich, está equivocado. Pero no tengo
demasiado tiempo para escribir, y quiero hacerlo bien. 

Y ya está, hoy no me enrollo mucho porque voy a salir a que me dé un poco el aire y tal. Como siempre, espero que el relato os guste.

Se hacía llamar Riley Braveheart, héroe y amante de doncellas. Llegaba a los pueblos a lomos de un buen corcel. Sus ropajes eran bellos y bien engalanados. Dominaba la poesía de los mejores trovadores. Y se contaba que su espada era tan veloz como el rayo. Su fama era mucha y a cada villa que llegaba, ésta siempre la precedía. Siempre llegaba algún trovador a contar sus grandes hazañas. Cantaba cómo derrotó a un minotauro, como conquistó el corazón de una princesa de las tierras del norte, o cómo luchó con gran coraje contra un temido dragón. Los aldeanos al verle llegar, se maravillaban al ver a tan gran héroe y le ofrecían los más exquisitos manjares, y las muchachas son más inocentes corazones. Normalmente Riley Braveheart tenía el buen gusto de compartir los obsequios de los lugareños con el trovador con el que casualmente coincidía cuando arribaba a los distintos pueblos. En alguna ocasión, los nativos del lugar, al verle llegar le pedían su ayuda, y el héroe gustosamente se la prestaba a cambio de un pequeño anticipo por su loable trabajo.

16 may 2014

Sequía

¡Hola! Ayer no subí nada, tenía planeado "forzarme" a escribir algo, pero me surgió un plan y no pudo ser. Además tuve que escribir para otra cosa, y tampoco tuve más tiempo. El tema es que esta semana ando de sequía. No puedo decir de sequía creativa, porque sigo dándole a vueltas a varios proyectos ( y escribiendo alguna cosilla). Quizá sea que me he aturullado o algo con el blog. Empiezo varias historias, pero ninguna me convence y acabo borrándolas. Así que es muy posible que mañana no suba nada, y seguramente pasado tampoco, por lo que esta semana es bastante probable que no actualice. Y como soy un buen anfitrión(...), me he pasado a avisar a los poquitos (pero apreciados) que me leéis. La semana que viene intentaré compensaros de algún modo.
 
Un abrazo.

9 may 2014

Un paladín particular

Otra vez con retraso. Os pido perdón pero ando muy ocupado últimamente. Os traigo el relato de hoy. No estaba muy inspirado, así que pedí sugerencias por mi twitter  y cierta persona me contestó dándome tres elementos que han sido: un helado de limón, un mono y un paladín. Llamadme desconfiado si queréis, pero creo que me estaba vacilando. Aún así, como confío en que no iba con malicia, acepté el reto y me puse a escribir un relato con esos tres elementos (para que vuelva a por más). Una hora más tarde ya tenía terminado el relato y os lo dejo aquí. Nuevamente no he podido revisarlo, así que quizá mañana me meta a echarle un vistazo o algo, porque hoy no va a ser posible.

Por cierto, el nombre del mono se lo he puesto por cierto simio que aparece en un juego sobre piratas. El de su cuidador por el valiente que me ha proporcionado los tres elementos (¡para que luego digan que no soy agradecido!).

¡Ahhhh! Esta semana no hay historia de Gálivich, iba a subir otra parte, pero quería que el relato fuese de una temática diferente, para no dedicarme exclusivamente a ese tema. Ya estoy organizándome para intentar continuarla en condiciones, pero necesito tiempo jeje.

Venga, os dejo ya con el relato que sé que algún que otro lo querrá leer. Espero que os guste.



Un paladín particular

La gente del pueblo pasaba al lado del circo, que acababa de llegar a la ciudad. El espectáculo contaba con animales y éstos podían ser vistos por los transeúntes que se acercasen al descampado donde estaba montada la carpa principal. Unas cuantas caravanas hacían las veces de hogar para los integrantes humanos, el resto habitaba en jaulas.

2 may 2014

Gálivich, el troll

Hoy sí traigo el relato. Al final es la continuación de la historia. La verdad es que no está yendo como lo planeaba. La parte de hoy no la tenía pensada, de hecho había comenzado a escribir otro inicio, pero la historia me ha dicho : "¡Eyyyy, esto no es coherente!" (me hablan mis historias sí, estoy un poco loco, pero me gusta). No había tenido en cuenta la reacción de los padres y qué iba a pasar cuando conociesen al troll. Pero afortunadamente según escribía he podido resolver el asunto (en un principio el padre se iba a mostrar amistoso con el troll e invitarle a casa, pero es humano y su reacción fue otra...). La verdad es que se me está planteando un dilema. En un comienzo iba a ser una historia cortita, de 5 ó 6 páginas a lo sumo. Pero durante esta semana he estado pensando en ella y se me ha ocurrido una trama que puede llegar para una novelilla. Ahora no sé si proseguir la historia y encaminarla hacia el final original (aunque ya hay detalles que están cambiando algunos matices de la trama), o por el contrario, desarrollarla como novela. En este último caso, imagino que seguiría subiendo la historia al blog trocito a trocito. Por un lado quiero acabarla, pero por otro me apetece continuarla. Y luego está el hecho de que quería subir una novela seriada al blog, iba a ser otra, pero puedo aprovechar esto para aprender y desarrollar bien la otra... No sé, no sé... Y si subo la novela seriada, ¿sacrificaría el relato semanal? No me apetece perderlo, pero no sé si voy a tener tiempo...

Ufff cómo me enrollo. Ya paro, pero creo que os hacéis una idea de mi dilema. Ahora mismo no sé qué hacer con la historia, e imagino que la semana siguiente, ya tendré que darle un rumbo. El Acontecimiento Clave está muy próximo y marcará el final, o será sólo el inicio de la novela... Continuaré pensando en ello esta semana y a ver qué sale. Lo mismo ahora os digo que da para una novela, y luego no da para tanto..., pero yo creo que puede alcanzar.

Venga que sí, que empiezo a enrollarme de nuevo, os dejo con el relato y perdón por mis desvaríos jeje. No me ha dado tiempo a revisarlo, entendedme, hoy he trabajado y acabo cansado. Espero que aun así os agrade, y si veis algún fallo gordo decídmelo y lo corregiré.

Podéis leer la primera parte aquí: El regalo de Gálivich


Gálivich, el troll

 

Cuando Isabel contó a sus padres la buena nueva, éstos no pudieron creérselo. Pero allí estaba su hija, mirándoles fijamente con un brillo espectacular en sus ojos antes apagados, y con una sonrisa en la cara difícil de describir. Magia, ésa era su explicación, magia realizada por un vagabundo que vivía bajo un puente. Un vagabundo que no hablaba su idioma al que le gustaba la música que la chica tocaba.

1 may 2014

Cruzando el océano

Hoy tocaría relato, pero es festivo y he trabajado, así que no me encontraba muy inspirado. A ver si mañana puedo escribir algo nuevo. Imagino que será la segunda parte del relato de la semana pasada, pero no me atrevo a prometerlo. De momento os dejo un nanorrelato recién salido del horno.
 
Sabía que se marcharía, cruzando el océano, de regreso a su tierra. Querría haberla despedido, pero dejó pasar la oportunidad.